Introducción
Antes de comenzar con el proceso verdaderamente dicho creo que es fundamental hacer una primera parada en los conceptos básicos. De esta forma la construcción del sistema se hará con los conocimientos necesarios y cualquiera podrá aplicarlo adaptándolo a sus necesidades.
En primer lugar quiero organizar el significado jerárquico del sistema y para ello me gustaría definir los siguientes términos:
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Sistema: Un sistema es el concepto más amplio de esta lista. Se refiere a un conjunto de elementos interconectados que trabajan juntos para lograr un objetivo o una función específica. Los sistemas pueden incluir múltiples estructuras, rutinas y tareas. Así, el sistema lo engloba todo y hace de marco de trabajo para el resto de conceptos.
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Estructura: La estructura es un nivel intermedio de abstracción. Se refiere a cómo están organizados los componentes dentro de un sistema o una organización. Las estructuras pueden incluir múltiples rutinas y tareas. Vamos a definir estructuras para prácticamente todos los aspectos de nuestra vida: trabajo, familia, salud, deporte, ocio, etc.
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Rutina: Una rutina es más específica que una estructura y se refiere a una secuencia regular de actividades o acciones que las personas siguen en su vida cotidiana. Las rutinas son parte de una estructura más amplia y a menudo se utilizan para lograr tareas específicas.
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Tarea: La tarea es el concepto más específico y concreto de la lista. Se refiere a una actividad o acción específica que debe realizarse. Las tareas son parte de las rutinas y, a su vez, contribuyen a la estructura y funcionamiento de un sistema.
¿Por qué construir un sistema?
Una vez hemos sentado las bases debemos enfrentarnos a la pregunta fundamental: ¿por qué construir un sistema?
Este se presenta como el primer gran desafío de toda esta aventura. A menudo, cuando tenemos que enfrentarnos a un cambio de paradigma, suele suceder que empezamos a plantearnos las cosas desde el ¿Qué? y el ¿Cómo? y nos olvidamos del ¿Por qué?. Sin embargo es fundamental para el éxito de cualquier empresa que lo primero que resolvamos es, precisamente, el ¿por qué?, la razón última, que nos mueve hacia el cambio. La respuesta a esa pregunta nos va a dar la motivación necesaria para afrontar el reto y alcanzar la meta.

En mi caso, el por qué hago todo esto es simple: para sentirme bien conmigo mismo.
Durante mucho tiempo he batallado contra mis demonios interiores y he arrastrado comportamientos que se han convertido en obstáculos a la hora de conseguir determinados objetivos. Me gustaría, al terminar todo este proceso, haber implantado un sistema que controle esos patrones, que los bloquee y que me permita sentirme bien con todas las cosas que hago a lo largo del día.
Ya en líneas generales, y aplicable a cualquier persona, construir un sistema nos va a proporcionar un marco de trabajo estable, repetible y escalable.
Que sea estable es fundamental, puesto que se trata de concebir una serie de herramientas que nos permitan asegurar resultados muy similares con cierta regularidad.
¿Cómo construir un sistema?
La respuesta a esta pregunta la iré desarrollando a lo largo de las siguientes publicaciones, estableciendo las pautas y las herramientas que necesitamos y definiendo, al final, todo un sistema de gestión que me(te) permita alcanzar los objetivos marcados.
¿Qué necesitamos para construir un sistema?
De eso tratará el siguiente post, así que no perdamos más tiempo.